Pages

Monday, June 14, 2010

Salmos

Salmo 1 y 2



Los salmos ameritan ser analizados uno por uno ya que para mi, cada salmo representa un libro entero se podría decir. Al menos estos dos para comenzar.


Salmo 1


Son solo seis versículos pero siento que son seis versículos tan acertados y tan enriquecedores que no los puedo describir así nomás.


Vamos uno por uno.


Versículo 1:


“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos”


Por esto hay que estar vigilante y atento. Debemos aprender a reconocer el camino que Dios ha dispuesto para nosotros y no seguir la senda equivocada que no nos lleva a otra parte si no al pecado.


Versículo 2:


“sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.”


Esto es como confirmación del versículo 1. En vez de hacer lo malo hay que deleitarse en la palabra. Hay que leerla, aprender de ella. Deleitarse en este regalo de Dios para nosotros que nos muestra la manera de vivir una vida llena de felicidad, prosperidad, paz y amor de una forma que nunca encontraremos en ninguna otra parte.


Versículo 3:


“Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!”


Al llenarnos de El, o más bien de Su palabra, esto saldrá de nosotros también y todo a nuestro alrededor será tocado por la gracia del Señor a través de nosotros.


Versículos 4 y 5:


“En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos”


Los que hacen lo malo y pecan a sabiendas, no prosperan. Al final siempre tendrán que rendir cuentas de sus acciones y nada les saldrá bien.


Versículo 6:


“Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malos lleva a la perdición.”


Recuerda que en el camino de la justicia y la senda de rectitud, allí está el Señor para cuidar de ti. El camino de los malos no te llevará más que a la perdición.


Salmo 2


Quisiera que nos concentráramos en el versículo 8 para comenzar:


“Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!”


¿Qué debemos hacer? Pedir


El otro día estaba escuchando a una de las pastoras de mi iglesia dar un testimonio sobre este señor que estaba cargado de problemas. El llamó a la pastora para concertar una cita para ministración porque estaba agobiado de tantos problemas que tenia.


Para no hacer larga la historia, solamente debo decir que el día en habían dispuesto para la reunión la pastora recibe una llamada de este señor diciendo que le había surgido un problema más y que no iba a poder llegar. La pastora estaba muy preocupada por él y le dijo que al menos le dejara orar por él por teléfono. El señor accedió y en medio de la oración la pastora recibió una palabra para este señor y se la dio: “El Señor ya sabe de los problemas que tienes, en vez de repetirlos una y otra vez en tus oraciones, ora para que te muestre el camino. Pídeme una solución.”


Por supuesto que esto es súper parafraseado de lo que le dijo la pastora, pero el punto es que no te puedes quedar repitiendo lo mismo una y otra vez. Con razón no encuentras la respuesta, si no la has pedido. Si te quedas repite y repite tus problemas que sucede, pues que tus problemas se repiten y se repiten y se vuelve de nunca acabar. Pide una respuesta pero debes también estar dispuesto a hacer lo que Dios te diga para salir del problema.

Search This Blog / Busca en este Blog

Loading...