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Monday, October 25, 2010

Lo que pasó ayer

Hoy les queria compartir algo que me pasó ayer en la iglesia.  Supongo que es algo que pudo haber pasado en cualquier otra parte, pero a mi me paso en la iglesia y no es algo que pueda mantener callado.  Es mas, no he parado de contarlo a todo aquel que me pone aunque sea un poquito de atención.

Debo aclarar que en realiddad todo esto empezó hace meses.  Desde antes que se anunciara el Congreso Mundial Tiempos de Avivamiento, Reforma y Transformación que se estará llevando a cabo a partir del 28 de octubre en la Iglesia el Shaddai en la cual nos congregamos.

Yo habia estado de bajón (como ya expliqué anteriormente en otro post), pero me sentia mal porque no habia podido comprar mi entrada cuando estaba a mitad de precio y ahora en octubre ya esta a Q400.00 (como USD50.00) lo que obviamente no puedo pagar.

Resulta que ayer, como cosa sumamente extraña, nos levantamos todos bien temprano y sin pelear con nadie.  Nos arreglamos tranquilamente y salimos sin correr como siempre nos sucede los domingos.  Llegamos a la iglesia justo cuando empezaba el servicio y pudimos estar durante toda la alabanaza.  Generalmente llegamos cabal cuando va a empezar la predica.

Luego de la alabanza dimos nuestras ofrendas y el pastor hizo un llamado a todas las personas que no se habian inscrito todavian inscrito al Congreso.  Dijo que ya basta de excusas y que nos fueramos a inscribir aunque no tuvieramos con qué pagar; que Dios nos iba a proveer.  Y dentro de mi pensé que no seria mala idea, pero después lo pense un poco mas y ya no quise hacerlo.  El pastor luego oró por todos nosotros que queriamos ir, pero por x o y razon no podiamos.

Después de orar llegó la hora de la segunda ofrenda, la cual casi siempre se destina a proyectos especiales y en este caso la segunda ofrenda iba a ser para el retiro de pastores antes del congreso.  Me llamó mucho la atención cuando el pastor dijo que las ofrendas siempre se multiplican y habló de los dos pescados y los cinco panes que alimentaron a cinco mil personas y todavia sobraron varios canastos con comida.  Dentro de mi sentí que debia ofrendar pero sabia que no tenia mayor cosa dentro de mi cartera.  Busqué hasta el fondo y solamente encontré un quetzal (como diez centavos de dolar) y con todo el dolor de mi corazón fui a ofrendar. 

Me sentia mal, porque dentro de mi queria ofrendar diez mil veces mas de lo que tenia, pero todo lo que tenia era un quetzal.  Dentro de mi fui haciendo una oración mientras me acercaba al alfolí.  Dandole gracias a Dios por lo que tenia y diciendole que aunque solo podia ofrendar un quetzal todo mi corazon y mi ser iban junto con el (sin contar todas las lágrimas que corrian por mi cara mientras lo hacia).

Cuando iba llegando de regreso a mi lugar, el pastor hizo un llamado a cuatro personas de las que se habian parado para orar para ir al congreso.  No me pregunten como, porque todavia no estoy muy segura, pero me di la vuelta y en menos de un segundo ya estaba alli parada enfrente del pastor.  Fue bien chistoso porque de la nada aparecimos cuatro gentes como si hubieramos estado juntas desde el principio.  Yo no estaba muy segura de qué iba a suceder.  Lo unico que sabia era que yo debia estar alli.  Lo mas que paso por la mente fue que tal vez el pastor nos iba a dar una entrada de cortesia o simplemente orar por nosotros nuevamente.

Cual fue nuestra sorpresa cuando el pastor nos dijo que un hermano se le acercó y le dijo que Dios le habia tocado su corazón para invitar a cuatro personas al congreso.  ¡Increíble!  El hermano, que no nos dijo su nombre, nos compró la entrada a los cuatro.  Q400.00 por cabeza, Q1,600.00.  (USD200.00) en total.  Yo no sabia ni qué hacer.  No podia ni hablar.  Yo lloraba y lloraba.  Solo me podia agarrar la boca para no hacer demasiado escandalo porque era un remolino de emociones en mi interior.  Alegria, sorpresa, gratitud, incredulidad....

Ahora solo me queda ver si me dan permiso de faltar al trabajo el viernes para no perderme ninguna plenaria.  La verdad es que no se ni como entrarle a mi jefe para pedir permiso, pero con toda honestidad prefiero pasar el dia escuchando de Dios que disfrzandome de zombie para celebrar halloween.


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